Hoy no dejo de mirarle. Mira que estoy tooooodos los días con él. Pues hoy cada vez que le miro descubro que le ha cambiado la cara. No es el mismo bebé de ayer, se le ve más grande, más despierto. Y con una cara, si cabe, más linda.
Hoy ha comenzado a intentar gatear. Aún no es capaz ni de ponerse en posición de gateo. Pero hasta ahora boca abajo. como mucho, sólo giraba como las agujas de un reloj. Pero hoy le ves intentando levantar el culete. No lo levanta del todo y aguanta muy pocos segundos en esa posición antes de desplomarse. Pero es el principio de una nueva etapa.
Cualquier día no me puedo resistir y os cuento que me lo he comido enterito. Eso sí, a besos.
El convertirme en mamá ha supuesto un antes y un después. Es como un huracán que todo lo arrastra, dejando tras de sí un caos que permite reorganizar todo y comenzar de cero. Esto me ha permitido ver y conocer cosas que hasta ahora ni conocía. Todo gracias a mi pequeño guía, mi hijo.
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jueves, 5 de abril de 2012
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